Una mirada a la historia de la economia

Monday, November 13, 2006

Keynesianismo

Índice

Introducción .......................... 1

Biografía: John M. Keynes ............. 3

Teorías destacadas de John M. Keynes .. 5

Principio del Keynesianismo (Crisis de 1929) ......................
......................................... 8

Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero ............................... 10

Repercusión del Keynesianismo en la actualidad 14
.....(Keynesianismo del ex Ministro Lavagna)




Introducción

John M. Keynes economista británico. Cursó sus estudios secundarios en Eton, para posteriormente graduarse en matemáticas y economía en el King’s College de Cambridge, donde fue discípulo de Marshall y Pigou. En esta universidad entabló amistad con escritores y artistas del denominado grupo de Bloomsbury.
Señaló la necesidad de la intervención del gobierno en la economía a través del gasto público, para obtener niveles de rentas cercanos a los de plena ocupación, en períodos de desempleo.
Keynes era un enemigo declarado de la usura y de las altas tasas de interés. Puede considerarse que su “Teoría general sobre la ocupación, el interés y el dinero” (1936) no es sino un tratado contra la usura.
En base a sus análisis se creó una corriente de pensamiento económico, denominada KEYNESIANISMO, sobre las variaciones de la demanda agregada impulsada por la política fiscal y sus consecuencias en el nivel de renta y de empleo. Rompió con la ley de Say, al considerar que se podían dar situaciones de equilibrio en la economía a corto plazo, con desempleo. Entre sus representantes se encontraban: R. Harrod, O. Lange, J. Meade, F. Modigliani y J. Robinson, entre otros.
Con Keynes surgió la contraparte del siglo XX a las impresionantes figuras que habían conformado y dado dirección a la ciencia económica en los siglos XVlll y XlX; aunque su trabajo fue ampliamente discutido, su influencia se sintió pronto porque ofreció respuestas a las candentes preguntas de su época que la economía convencional había dejado sin contestar.



Aspectos destacados de las ideas Keynesianas

 La negación de la ley de Say y el consiguiente rechazo de la tendencia automática hacia el pleno empleo.
 El papel fundamental de la demanda agregada como elemento determinante del nivel de actividad económica y del nivel de empleo, tanto a corto como a largo plazo.
 La incorporación de la función de consumo y la distinción entre los deseos de ahorrar y de invertir.
 La importancia de las expectativas, especialmente en las funciones de inversión y de preferencia por la liquidez.
 La incidencia de las fluctuaciones de la demanda de inversión en la inestabilidad económica.
 El supuesto de que los mercados a menudo presentan rigideces e imperfecciones.
 El papel fundamental de las políticas de estabilización de la demanda efectiva.

Contexto histórico

El deseo teórico de Keynes consistió en rebatir las suposiciones de los clásicos y neoclásicos. Esto quiere decir, que los actores económicos sólo ofrecen rendimiento y productividad para poder financiar su demanda (teorema de Say) y a través de la “mano invisible” (Adam Smith) o sea mediante el mecanismo de precios llegan siempre a igualarse la oferta y la demanda. La desocupación puede en el mediano plazo no existir. La crisis económica mundial (a partir de octubre de 1929) condujo esta manera de reflexión al absurdo. En los años 1930 en Alemania más de 6 millones estuvieron desocupados por mucho tiempo; en USA más de 12 millones. La crisis social y económica desembocó en Alemania en la política desestabilizadora de los años 1930.

Ideas fundamentales de las teoría Keynesiana

En el punto central del Keynesianismo está la demanda. Keynes tiene en su pensamiento los supuestos de la doctrina clásica y neoclásica. En su mira está la alta inestabilidad de la demanda del conjunto de la economía. Para ingresos crecientes descienden los gastos de consumo mientras gana significado el ahorro. La gente trabaja así no exclusivamente para poder satisfacer sus deseos de consumo actuales, sino también para crear ahorros y fortuna. El ingreso producido por la totalidad de la economía de un país en un periodo, por ejemplo un año, debería llegar a ser en su totalidad demanda efectiva y todo el ahorro se debería reinvertir.
La dimensión de las inversiones en forma predominante depende menos del tipo de interés (el precio del dinero) como mucho más de las expectativas determinadas de réditos futuros. Con respecto al futuro desarrollo de la economía hay que andar con cuidado, manteniendo tanto los ahorristas como los empresarios distancia de las inversiones. Un rol decisivo juegan las expectativas en la determinación de la oferta de una economía nacional (global). Si los empresarios cuentan con caídas de demanda, revisan sus planes de producción y de inversión correspondientes hacia abajo. Los puestos de trabajo disminuirán. Keynes logra explicar con su modelo los motivos teóricos de la crisis observada. Las conclusiones más importantes permanecen: que la demanda efectiva tiene mucha importancia en el conjunto de la economía, las expectativas negativas pueden hacer que una economía en su conjunto permanezca no ocupada en su totalidad y el efecto precios (especialmente el mecanismo de la tasa de interés) no siempre está asociado con la estabilización.

Biografía: John M. Keynes


Keynes, John Maynard (reconocido economista británico) Nació el 5 de Junio de 1883 en Cambridge, Reino Unido, en el seno de acomodada familia burguesa. Era hijo de un reputado economista, John Neville Keynes, quien era profesor de economía de la Universidad de Cambridge y su madre, Florence Ada Brown (una de las primeras mujeres graduadas en dicha Universidad), reformista social.
Estudió en Eton Collage (la escuela más prestigiosa del país) y luego ingreso en el King´s Collage, donde recibió clases de Afred Marshall (principal representante de la escuela económica de Cambridge) y donde se licenció.
Desde 1906 hasta 1908 trabajó en la oficina de la India del gobierno británico; fruto de esta experiencia fue una de sus primeras publicaciones: “La moneda y las finanzas de la India”.
Tras regresar a su país (1908) se dedico a impartir clases de economía en la Universidad de Cambridge, hasta 1915. Ya iniciada la Primera Guerra Mundial colaboró con el Tesoro británico y, finalizada ésta, fue representante de su país en la Conferencia de Paz de París (1919). En el transcurso de ésta, se opuso a los términos económicos establecidos por el tratado de Versalles, y renunció a su puesto por su desacuerdo con las graves reparaciones de guerra exigidas a Alemania, diciendo que desembocarían en una inflación generalizada y empujarían al Estado alemán hacia el nacionalismo económico y la reparación del militarismo. Reflexionó tal desacuerdo cuando escribió “Las consecuencias económicas de la Paz” (1919).
En 1925 contrajo matrimonio con la famosa bailarina rusa Lydia Lopokova.
Su oposición a la política económica de su gobierno motivó que fuera marginado de los medios oficiales hasta que las graves consecuencias de la gran depresión de 1929 hicieron que sus ideas atrajeran el interés de los sectores políticos y económicos.
Keynes había iniciado ya en años anteriores una severa critica de la economía clásica, fundamentalmente en lo referente a la pretendida existencia de mecanismos suficientes de autorregulación, que permitiría al sistema económico recuperar siempre su propio equilibrio.
Keynes expuso los puntos centrales de su teoría económica en “Tratado sobre la moneda” (1930), y sobre todo en su obra capital “Teoría general de la ocupación, el interés y la moneda” (1936), en la que partidario de la economía de libre mercado, preconizo la intervención activa de los gobiernos mediante la planificación, la política fiscal y monetaria, y la inversión pública como modo único de alcanzar el pleno empleo. Así frente a las tesis de la escuela clásica, para la que el estado debía mantenerse cuanto fuera posible el margen de la actividad económica, Keynes convertía a aquel en el motor mismo del desarrollo. (La tesis generalizada era que durante las recesiones aumentaba el ahorro, por lo que se reducían los tipos de interés; estos parámetros fomentarían la inversión empresarial y ésta, finalmente, conduciría a un nuevo periodo de crecimiento económico).
Argumentó la inasistencia de mecanismos de ajuste automático que permitan a la economía recuperarse de las recesiones. Afirmaba que el ahorro no invertido prolonga el estancamiento económico y que las inversiones empresariales dependen de la creación de nuevos mercados, de la utilización de nuevos adelantos técnicos y de otras variables independientes de tipo de interés o de ahorro. Puesto que la inversión empresarial fluctúa, no se puede esperar que esta pueda preservar un nivel de pleno empleo y unos ingresos estables. Por ello, aseguraban que debían ser los gobiernos (factor ignorado hasta entonces), los que tendrían que convertirse en

instrumentos económicos activos y compensar (a través de políticas económicas adecuadas) la insuficiencia de inversión privada durante una recesión con la reducción de impuestos y, sobre todo, con el incremento del gasto público. Así, defendió los programas económicos de inversión pública que ya se estaban ensayando en el Reino Unido y, muy especialmente, en Estados Unidos, donde el presidente Franklin de Lano Roosevelt había afrontado la lucha contra la gran depresión de su política de New Deal (serie de programas y reformas creadas por Roosevelt para superar las dos grandes crisis de su país en el siglo XX, la Gran depresión y la Segunda Guerra Mundial, que expandió los poderes del gobierno federal).
El 16 de mayo de 1937 sufrió una trombosis coronaria de la que nunca se recupero totalmente. Desde entonces vivió en “tiempo de descuento”, lo cual no quiere decir inactivo.
Poco después de que Reino Unido entrara en la Segunda Guerra Mundial, Keynes publicó “Como pagar la guerra” (1940), en el que proponía que una parte de todos los salarios fuera invertida en bonos del gobierno.
En los últimos años de su vida, Keynes consiguió el pleno reconocimiento de su obra y llegó a convertirse en el economista oficial del Reino Unido.
Su proyecto para la estabilización monetaria internacional (plan Keynes) unido al proyecto estadounidense (plan white), estuvo en el origen de la creación, en la conferencia Breton Woods (1944), del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El plan Keynes promovía la institución de un organismo financiero internacional al que debían estar sujetos los distintos bancos centrales nacionales y que podía conceder créditos internacionales. Estas propuestas tuvieron una inmediata repercusión y, aunque no se materializaron exactamente según el modelo de Keynes, se tradujeron en la fundación del Banco Internacional para la reconstrucción y el desarrollo (BIRD) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En 1942, ennoblecido por la corona inglesa, Lord Keynes, recibió el título de barón de Tilton.
Falleció el 21 de abril de 1946, en el condado británico Sussex, en Firle.

La plena influencia de su obra siguió vigente durante décadas, hasta el punto de que se pudo hablar en historia económica de una era Keynesiana.


Teorías destacadas de John M. Keynes


 Tratado sobre probabilidad

De los siete principales trabajos de Keynes sólo uno, Tratado sobre probabilidad, estuvo fuera del campo de la economía, aunque con desarrollos posteriores, que introdujeron el estudio de las expectativas y la toma de decisiones económicas bajo condiciones de incertidumbre, la teoría de la probabilidad entro en estrecha relación con la economía. El trabajo de Keynes se refería a un añejo problema filosófico planteado por Aristóteles y que había sido debatido por Hume, Mill, y Jevons, el de la naturaleza del conocimiento empírico conocido por medio de la inducción. Tal conocimiento dejara de producir una certidumbre perfecta porque se deriva de una enumeración incompleta. En otras palabras, sin importar que tan frecuentemente se haya observado que dos eventos ocurren simultáneamente, no existe una certeza definida de que lo harán siempre de igual forma.


 La moneda y las finanzas Indias

Todos los principales escritos de Keynes sobre economía fueron impulsados por los problemas económicos de su época y constituyeron intentos para desarrollar principios generales de los que se deriven soluciones a tales problemas. Su primer libro, La moneda y las finanzas Indias, fue resultado de su trabajo en la Oficina de la India y contenía un análisis capaz del estándar monetario conocido como el patrón de cambio de oro, bajo el cual un país liga su moneda a la de otro país con un patrón monetario de oro. De este trabajo, emana su interés en la economía monetaria, que habría de mantener por el resto de su vida.


 Las Consecuencias Económicas de la Paz

En las negociaciones para la paz, después de la Primera Guerra Mundial, en París, Keynes sirvió como representante del Tesoro norteamericano, pero eventualmente renunció a este puesto oficial en protesta contra lo que consideraba reparaciones excesivas impuestas por los Aliados sobre Alemania. Publicó sus puntos de vista en Las Consecuencias Económicas de la Paz y en una Revisión del Tratado. El primero de estos libros era una amarga condena de los pacificadores Aliados, quienes argumentaba Keynes, habían trazado las nuevas fronteras políticas pero habían dejado sin resolver el problema económico de la Europa de la Posguerra y les atacaba por imponer a los vencidos condiciones de paz que les era imposible cumplir. Los vencedores, insistía Keynes, habían sido más vengativos que magnánimos y habían dejado de hacer honor a compromisos contraidos previamente. Su tesis, altamente controvertida en su época, ha permanecido. El punto de vista de Keynes apoyó a aquellos que atribuían las funestas consecuencias de la guerra no a quienes la habían producido sino a los arreglos para la paz, que él describía como una “paz cartaginesa”. Los vencidos encontraron en el punto de vista de Keynes una justificación para su fracaso en reconocer su culpa y por su indignación más vehemente expresada acerca del “dictado de Versalles”. Entre los vencedores el trabajo de Keynes tuvo el efecto de hacer más profunda su desilusión acerca de la situación de la posguerra, un sentido de desencanto que llevó a los Estados Unidos a rechazar los tratados de paz y a negarse a formar parte de las Ligas de las Naciones.
Keynes no insistió en la dificultad, sino en la imposibilidad de hacer pagos en gran escala por concepto de reparaciones. Enfatizó en los ajustes de precios que ostensiblemente se requerirían si el país deudor tuviera que generar sobrantes de exportación en cantidades suficientes para descargar sus obligaciones por cuenta de reparaciones, y llamó la atención a la carga secundaria impuesta a ese país al ver deteriorado su comercio. Estas predicciones acerca de la impracticabilidad de las reparaciones se hizo evidente cuando Alemania tuvo la capacidad de obtener de los Estados Unidos créditos en exceso a sus pagos por reparaciones.


 Tratado sobre la reforma monetaria

Esta obra, escrita contra los desórdenes monetarios que dejó en su camino la Primera Guerra Mundial, atacaba un blanco más formidable. En este trabajo, Keynes rompió con la añeja tradición que consideraba evidente la deseabilidad del patrón oro. En opinión de Keynes, las condiciones que habían favorecido el establecimiento del patrón oro en el siglo XlX habían sufrido cambios profundos. Más aún, como otros economistas de su época, sostenía el ideal de los precios estables, una meta no siempre compatible con las tasas de cambio. Si tuviera que escogerse entre precios estables y tasas de cambios estables, él preferiría a los primeros. Un país sometido a la disciplina del patrón oro pone en peligro su libertad para seguir una política doméstica independiente. La inflación en cualquier parte del mundo, más especialmente en la nación líder, hará que ésta gane oro y crezca la inflación dentro de sus fronteras; la deflación en cualquier otra parte tendrá el efecto opuesto.


 Tratado sobre el dinero

El pensamiento de Keynes queda indicado por su actitud crítica hacia la teoría cuantitativa del dinero y el enfoque del saldo de efectivo por su apoyo al enfoque del ingreso. Sin descartar la tasa de interés, utilizó como punto de partida para desarrollar una teoría de los precios, no la cantidad de dinero, sino el flujo de ingresos monetarios devengados en la producción de bienes de consumo y bienes de capital y utilizados en el consumo y el ahorro. En esta obra, Keynes intenta hacer un análisis de la relación ahorro-inversión. Esta obra contiene contribuciones notables para:
• El análisis de los motivos para guardar dinero;
• La preferencia relativa del público para mantener sus activos en una forma más o menos líquida;
• El rendimiento del capital nuevo.


 Teoría general sobre la ocupación, el interés y el dinero

Fue la principal obra del economista británico, la cual supuso el nacimiento del Keynesianismo como doctrina económica. (Pág.


Principio del Keynesianismo

Crisis de 1929

La crisis de 1929 fue de proyección mundial. Su origen hay que buscarlo en una economía excesivamente monopolizada y especulativa, en la que todo quedaba librado a la voracidad de lucro que demostraban los agentes económicos y en la que el Estado, de acuerdo al liberalismo ortodoxo de la época, se abstenía de invertir.
La Primera Guerra Mundial fue preparando las causas de la crisis. Los Estados Unidos, que intervinieron en la contienda con muy pocos hombres y sin afectar su territorio y aparato productivo, emergieron del conflicto como principal acreedor. Este país fue, durante la guerra, el principal proveedor de material bélico y estratégico de los aliados. Su balanza comercial tuvo grandes excedentes y logro acumular casi la mitad de la existencia mundial de oro. La deuda de Europa con los Estados Unidos y las reparaciones de guerra que debía pagar Alemania, crearon una desorganización en la economía europea. En los primeros años de la década del 20, se manifestó una gran recesión en Europa, a la que siguió una hiperinflación. Luego vino una relativa calma con procesos de recuperación. Sin embargo, ya se tenía la certeza de que la economía mundial andaba por mal camino. Estados Unidos se había convertido en la principal potencia mundial; Inglaterra le cedía su posición y liderazgo en el mercado mundial y los demás países industrializados quedaban en una posición irrelevante, excepto Alemania, que había iniciado su recuperación por medio de la consolidación de grandes empresas monopólicas en la que fundamentó el régimen nazi, y Francia, que había incrementado su producción metalúrgica y automotriz. El signo de esta época es de una gran monopolización en todos los países industrializados.
Ya en 1922 se temía la superproducción, se implementaron mecanismos para evitarla y, sin embargo, todo fracasó. La superproducción fue uno de los principales detonantes de la crisis de 1929. El desmesurado aparato productivo montado para abastecer a los países beligerantes durante la guerra de 1914 y luego, en su recuperación, la sustitución de importantes metalúrgicas y textiles de algunos países periféricos por su falta de divisas y la recuperación de Europa, fueron los principales motivos de la superproducción.
A esto se sumo la excesiva oferta de crédito que superaba la realidad productiva y estaba montada fundamentalmente en base a la especulación. Estado Unidos era el principal proveedor de capitales en el mundo, pero también la oferta era intensa en el mercado interno, lo que produjo un fuerte endeudamiento. Este endeudamiento interno representaba el 84% del producto nacional y lo compara con los finales de la década del 70, que alcanzaba el 60% sobre la misma referencia y causaba preocupación de su elevado nivel. Esto da una idea exacta de excesiva especulación. Esta estaba concentrada, fundamentalmente, en los valores bursátiles. Se obtenían créditos para comprar valores y éstos subían constantemente por la demanda artificial, lo que configuraba lo que hoy se denomina bicicleta especulativa. Los valores bursátiles no representaban la realidad de la empresa, ni la de una producción destinada a satisfacer una demanda genuina.
La realidad se impulsó el 24 de octubre de 1929 (conocido como “jueves negro”). A partir de allí, se produjo el proceso inverso en la bolsa de New York. Los valores salían a la venta a precios cada vez más bajos. Las empresas recibieron el impacto. Los deudores no pagaban sus créditos bancarios y muchos bancos cerraron. La demanda de bienes de consumo disminuyó abruptamente. Las empresas comenzaron a despedir personal y muchas clausuraron las puertas.
La desocupación en Estados Unidos llegó al 25% de su población activa: 13 millones de personas desocupadas. Mientras tanto, a los afortunados que lo conservaban se les disminuyeron los salarios entre un 10% y un 30% desde 1931. Las consecuencias eran inevitables: seguía declinando el consumo y la desocupación, a gran escala, continuaba incrementándose. En 1930 los desocupados norteamericanos representaban el 20% de la población activa y ascendían a 17 millones.
Esta crisis se extendió a todo el mundo. La situación hegemónica de los Estados Unidos y la debilidad de los demás mercados que sólo habían logrado una frágil recuperación en la posguerra recesiva, cooperaron en esta dirección. Las consecuencias afectaron rápidamente el comercio. Todos los precios bajaron, pero los bienes primarios cayeron mucho más. Se produjo una brusca caída de los precios de los bienes agrícolas y ganaderos. La división internacional del trabajo se desmoronaba. Sólo el régimen comunista de la URSS se mantuvo libre del hundimiento general.
Los países subdesarrollados, exportadores de materias primas, fueron alcanzados con mayor vigor por los efectos de la crisis. Su escasez de divisas y la imposibilidad de colocar sus productos exportables fueron determinantes.
Todo parecía indicar que las predicciones de Marx se cumplían y el análisis Smithiano carecía de validez y no pasaba de ser una optimista teorización alejada de la realidad concreta. Es en este punto en donde se unen estrechamente tres pensadores que vieron el capitalismo desde diferentes ópticas. La crisis demostró tres cosas:
1. Que el análisis de Adam Smith era teórico, optimista, y a lo sumo correspondía a una etapa inicial de capitalismo moderno, pero se convertía en una abstracción cuando éste maduraba; el mercado autorregulaba y la actividad individual que, desde su punto de vista inicial egoísta, se proyectaba hacia el interés general, no era nada más que una ideología de clase: la de la burguesía.
2. Que el análisis de Marx era concreto, ya que se habían producido casi todos sus vaticinios: la superproducción que haría cerrar empresas y consolidaría la situación de los más fuertes que incrementaría su monopolio, la proletarización de las mayorías y la baja de los salarios de los que permanecían ocupados.
3. Que el capitalismo era un sistema que podría recuperarse de situaciones de crisis extremas y que el vaticinio final de Marx, que pronosticaba la expropiación de los expropiadores por el proletario no se cumpliría tan fácilmente; los instrumentos que podían reparar el sistema los proporcionó John Maynard Keynes.


Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero


En la evolución del pensamiento de Keynes las ideas expresadas en la Teoría general representan un desplazamiento desde la estabilización de los precios como objetivo de la política pública, a la estabilización de la renta y del empleo a altos niveles. La esencia de esta obra se puede resumir así: La renta nacional es igual a la suma de los gastos de consumo e inversión. Una renta nacional de subempleo indica que los gastos son deficientes. Entre los gastos de consumo e inversión, los de consumo son más pasivos y tienden a variar como respuesta a las variaciones de la renta. Las variaciones de la renta están originadas por las variaciones de la inversión, a las que reflejan en forma ampliada. El gasto de inversión está determinado por la relación existente entre la tasa de retribución de la inversión esperada y el tipo de interés. El tipo de interés refleja la preferencia del público por mantener parte de sus haberes en forma líquida. El gasto deficiente, es decir, insuficiente para generar el pleno empleo, puede ser aumentado mediante el estímulo del consumo y de la inversión. La inversión privada puede ser complementada mediante la inversión pública, o sea, por el gasto compensatorio de las autoridades públicas, que dará por resultado una “economía compensatoria” y la socialización parcial de la inversión.
Keynes construyó esta teoría con la ayuda de un instrumento analítico:
En primer lugar, la función de consumo o propensión al consumo, es decir, la relación funcional entre el consumo y la renta. Formulado en forma media o marginal y tiene su contraparte en la propensión al ahorro, siendo la suma de ambas propensiones igual a la renta o unidad. La relación entre el consumo y la renta se supone bastante estable, y no fija, y ello facilita las predicciones acerca de las cantidades que los consumidores desembolsarán de las diferentes e hipotéticas rentas.
En segundo lugar, el multiplicador, inversamente relacionado con el ahorro, y definido como el inverso de la propensión marginal al ahorro, el cual indica la forma que una variación de la inversión origina una variación múltiple del gasto de consumo y, por lo tanto, de la renta. Para una propensión al consumo determinada, el multiplicador hacía posible calcular las variaciones de la renta producidas por las variaciones de la inversión.
El tercer elemento del instrumento analítico de Keynes es la relación entre el ahorro y la inversión, considerada nuevamente en la Teoría general. En el Tratado del ahorro y la inversión son considerados como desiguales, en ésta son descritos como iguales por definición, al ser descritos ambos como la diferencia existente entre la renta y el consumo durante el mismo período. Sin afectar a la esencia del argumento de Keynes, muchos intérpretes de su pensamiento prefieren, sin embargo, una diferente formulación, en la que se distingue entre el ahorro planeado (ex–ante) y el ahorro realizado (ex–post). En esta interpretación, mientras el ahorro realizado (ex–post) es definido, al igual que la inversión, como la diferencia entre la renta y el consumo del mismo período, con lo que el ahorro y la inversión son por definición iguales entre sí, el ahorro planeado (ex-ante) es considerado como la diferencia entre el consumo de un período y la renta del período precedente. El ahorro ex-ante puede ser menor o mayor que la inversión; en el primer caso, la renta y el ahorro se elevarán consiguientemente durante los períodos siguientes hasta que el ahorro ex-ante, el ahorro ex-post y la inversión sean iguales entre sí cuando se alcance la renta de equilibrio. En el segundo caso, la renta, y con ella el ahorro, bajarán durante los períodos siguientes hasta que hayan descendido hasta el nivel de equilibrio.
La cuarta parte del instrumento analítico de Keynes o constituye el incentivo a invertir, que refleja las variaciones de la eficacia marginal del capital o tasa de rendimiento esperada de las diferentes sumas de inversión, y el tipo de interés. Este análisis adjudica un lugar prominente al papel representado por las expectativas y subraya el carácter volátil de las inversiones, cuyas fluctuaciones afectarán a su vez, a la renta. Coordina la decisión de la inversión con el cuerpo central de la teoría microeconómica al interpretar dicha decisión en función del principio de maximización. Si disminuyen los rendimientos marginales esperados, conforme aumentan las sumas dedicadas a la hipotética inversión, los rendimientos serán maximizados mediante un gasto de inversión cuya tasa marginal de rendimientos sea igual al tipo de interés. Si se realizan gastos mayores, el coste será superior a los rendimientos y si son menores los inversionistas no agotarán las oportunidades para conseguir rendimientos por encima del coste.
Keynes se adhiere a la teoría de la preferencia por la liquidez para interpretar el interés, teoría monetaria que explica el fenómeno en función del dinero, a diferencia de las teorías “reales”, como la teoría de la preferencia de tiempo o la teoría del interés-productividad. Desde aquel punto de vista, el tipo de interés está relacionado funcionalmente con la cantidad de dinero en efectivo que él público desea retener disminuyendo los tipos de interés conforme suben los supuestos saldos en efectivo. La función de preferencia por la liquidez refleja los diversos motivos para retener dinero en efectivo: motivos de especulación inducen a los hombres a preferir el dinero en metálico a los valores cuando, en contraste con la opinión reinante en el mercado, esperan que los precios de los valores vayan a bajar o, lo que es lo mismo, que el tipo de interés vaya a subir. Las autoridades monetarias, al dotar al público de mayores saldos en efectivo, pueden hacer que el tipo de interés descienda, estimulando con ello un mayor volumen de inversión. La trampa de la liquidez, pone un límite a esta oportunidad porque una vez que el tipo de interés descienda, estimulando con ello un mayor volumen de inversión. La trampa de la liquidez, pone un límite a esta oportunidad porque una vez que el tipo de interés ha llegado a un nivel muy bajo, el posterior aumento de los saldos en efectivo no podrá ya seguir haciéndolo bajar. A este bajo nivel, los proveedores de valores creerán que lo único que puede esperarse es un aumento de los tipos de interés o una disminución de los precios de los valores, y estarán por ello, dispuestos a vender valores a las autoridades monetarias a los precios reinantes, a fin de mantener el tipo de interés como está. Por lo tanto, la pretensión de enfrentarse a una depresión mediante una política puramente monetaria puede resultar un fracaso y deberá recurrirse a la política fiscal, obras públicas o reducciones de impuestos.

Esta teoría puede resumirse en las siguientes proposiciones:
1. En determinada situación de la técnica, los recursos y los cortos, el ingreso (tanto monetario como real) depende del volumen de ocupación N.
2. La relación entre el ingreso de la comunidad y lo que se puede esperar que gaste en consumo, designada por Di, dependerá de las características psicológicas de la comunidad, que llamaremos su propensión a consumir. Es decir, que el consumo dependerá del nivel de ingreso global y, por tanto, del nivel de ocupación N, excepto cuando ocurre algún cambio en la propensión a consumir.
3. El volumen de trabajo N que los empresarios deciden emplear depende de la suma (D) de dos cantidades, es decir, D1, la suma que se espera que gastará la comunidad en consumo, y D2, la que se espera que dedicará a nuevas inversiones. D es la que antes hemos llamado demanda efectiva.
4. Desde el momento que D1 + D2 = D = F (N), en donde F es la función de la oferta global, y como, D1 es función de N, que puede escribirse X (N), dependiendo de la propensión a consumir, se deduce que F (N) – X (N) = D2.
5. De aquí se desprende que, en equilibrio, el volumen de ocupación depende:
• de la función de la oferta global, F;
• de la propensión a consumir, X;
• del volumen de inversión, D2.
Esta es la esencia de la teoría general de la ocupación.
6. Para cada valor N hay una productividad marginal correspondiente de la mano de obra en las industrias de artículos para asalariados, la que determina el salario real.
7. En la teoría clásica, de acuerdo con la cual D = F (N) para todos los valores de N, el volumen de ocupación está en equilibrio neutral en todos los casos en que N sea inferior al máximo, de manera que puede esperarse que la fuerza de la competencia entre los empresarios lo eleven hasta dicho valor máximo. Sólo en este punto, según la teoría clásica, puede existir equilibrio estable.
8. Cuando la ocupación aumenta, D, hará lo propio, pero no tanto como D; ya que cuando el ingreso sube, el consumo lo hará también, pero menos. La clave de nuestro problema práctico se encuentra en esta ley psicológica; en consecuencia, cuanto mayor sea el volumen de ocupación, más grande será la diferencia entre el precio de la oferta global (Z) de la producción correspondiente y la suma D1) que los empresarios esperan recuperar con los gastos de los consumidores. Por tanto, si no ocurren cambios en la propensión a consumir, la ocupación no puede aumentar, a menos que al mismo tiempo D2 crezca de tal forma que llene la diferencia creciente entre Z y D1. Por consiguiente, el sistema económico puede encontrar en sí mismo un equilibrio estable con N a un nivel inferior a la ocupación completa, es decir, al nivel dado por la intersección de la función de demanda global y la función de oferta global (excepto en los supuestos especiales de la teoría clásica, de acuerdo con los cuales actúa alguna fuerza que, cuando la ocupación aumenta, siempre hace que D2 suba lo suficiente para cubrir la distancia creciente que separa a Z de D1.
El volumen de ocupación no está fijado por la de sutilidad marginal del trabajo, medida en salarios reales, excepto en el caso de que la oferta disponible de mano de obra para una magnitud dada de salarios reales señale un nivel máximo a la ocupación. La propensión a consumir y el coeficiente de inversión nueva determinan, entre ambos, el volumen de ocupación, y éste está ligado únicamente a un nivel determinado de salarios reales (no al revés). Si la propensión a consumir y el coeficiente de inversión nueva se traducen en una insuficiencia de la demanda efectiva, el volumen real de ocupación se reducirá hasta quedar por debajo de la oferta de mano de obra potencialmente disponible al actual salario real, y el salario real de equilibrio será mayor que la de sutilidad marginal del nivel de equilibrio de la ocupación.
Este análisis nos proporciona una explicación de la paradoja de la pobreza en medio de la abundancia; porque la simple existencia de una demanda efectiva insuficiente puede, y a menudo hará, que el aumento de ocupación se detenga antes que haya sido alcanzado el nivel de ocupación plena. La insuficiencia de la demanda efectiva frenará el proceso de la producción aunque el producto marginal de la mano de obra exceda todavía en valor a la desutilidad marginal de la ocupación.
Más aún, cuanto más rica sea la comunidad, mayor tenderá a ser la distancia que separa su producción real de la potencial y, por tanto, más obvios y atroces los defectos del sistema económico; porque una comunidad pobre estará propensa a consumir la mayor parte de su producción, de manera que una inversión modesta será suficiente para lograr la ocupación completa; en tanto que una comunidad rica tendrá que descubrir oportunidades de inversión mucho más amplias para que la propensión a ahorrar de sus miembros más opulentos sea compatible con la ocupación de los más pobres. Si en una comunidad potencialmente rica el incentivo para invertir es débil, entonces, a pesar de su riqueza potencial, la actuación del principio de la demanda efectiva la empujará a reducir su producción real hasta que a pesar de dicha riqueza potencial, haya llegado a ser tan pobre que sus excedentes sobre el consumo se hayan reducido lo bastante para corresponder a la debilidad de incentivo para invertir.
Pero falta lo peor: no solamente es más débil la propensión marginal a consumir en una comunidad rica, sino que, debido a que su acumulación de capital ya es grande, las oportunidades para nuevas inversiones son menos atractivas, a no ser que la tasa de interés baje lo bastante deprisa, lo cual nos lleva a la teoría del interés y a las razones por las cuales no baja automáticamente al nivel apropiado.
En esta forma, el análisis de la propensión a consumir, la definición de eficiencia marginal del capital y la teoría de la tasa de interés son las tres lagunas principales de nuestros conocimientos actuales, que es necesario llenar. Cuando esto se halla logrado encontraremos que la teoría de los precios ocupa su lugar apropiado como subsidiaria de nuestra teoría general.


Repercusión del Keynesianismo en la actualidad

Cuando nos acercamos al estudio de las ideas Keynesianas desde la óptica de la década de los años 90, llama la atención el hecho de que un reformador liberal y elitista, como fue Keynes, resulte ser en la actualidad el blanco de los más duros ataques por parte de los liberales y, sin embargo, se le defiende desde posiciones más próximas al socialismo. Esta aparente contradicción se explica, en parte, si tenemos en cuenta dos constantes en los pensamientos Keynesianos: un cierto paternalismo social que lo llevó a preocuparse muy seriamente por los problemas de la vida real, especialmente por los de tipo social, y su planteamiento eminentemente crítico ante la relación normalmente establecida entre política y economía.
Tratemos ahora de justificar la posición y valoración actual del cuerpo teórico Keynesiano. Dado el carácter pragmático de la mentalidad de Keynes y su interés en los que los desarrollos teóricos pudieran ser de utilidad para combatir los problemas de su época, no debe extrañarnos que el modelo teórico Keynesiano generalmente aceptado haya perdido en buena medida su vigencia. El punto real ha experimentado serias transformaciones y lógicamente las teorías Keynesianas se han ido quedando progresivamente obsoletas, al observar la preeminencia actual en el campo de las ideas económicas de aquellas doctrinas que Keynes combatió.
En cualquier caso debe destacarse muchos elementos de la Teoría General, están incorporados en el instrumental teórico que en la actualidad emplean los economistas. En este sentido, una buena parte de los desarrollos del paradigma neoclásico se han visto precisamente motivados por tratar de incorporar en los modelos de equilibrio general algunas de las hipótesis Keynesianas.
Pero si analizamos con cierta profundidad la obra de Keynes, y en especial la Teoría General y los desarrollos posteriores, tanto de la síntesis neoclásica como los llevados a cabo por los monetaristas, se observa que hay una serie de elementos del mensaje Keynesiano auténticamente innovadores que no han sido suficientemente desarrollados. Así Keynes destacó la importancia de incluir en un esquema teórico global sobre el funcionamiento de una economía las pautas de comportamiento realmente empleadas por los agentes en su proceso de formación de planes inconsistentes. Keynes admitió que los individuos, aunque actúen guiados por un principio de racionalidad, utilizan modelos de la realidad que con frecuencia son inconsistentes y erróneos.
Por otro lado, Keynes destacó la importancia para el funcionamiento de los mercados de señales distintas a los precios como elementos condicionantes del proceso de toma de decisiones por parte de los agentes. Asimismo, señaló la necesidad de distinguir entre planes y transacciones efectivamente realizadas. No debe olvidarse que Keynes puso de manifiesto la importancia de analizar el proceso seguido por los agentes al tratar de llevar a cabo sus planes de transacción, pues cabe la posibilidad de que éstos generen situaciones de desequilibrio durante períodos de tiempo prolongados.
Lo reseñable es que estas ideas han sido retomadas sólo parcialmente por la Economía de Desequilibrio, por lo que aun ofrecen un campo prometedor por la investigación económica.


Keynesianismo del ex Ministro Lavagna

A pesar del halo de Keynesianismo que rodea al presidente Kirchner, la política económica de Lavagna no termina de estar a tono. Al respecto sería interesante imaginarse qué consejos le hubiera dado John M. Keynes a nuestro presidente, si hubiese sido su asesor, tal como lo fue del presidente Roosevelt en los años 30, cuando los problemas económicos de los Estados Unidos se asemejaban bastante a las calamidades que azotan hoy a nuestro país.

Ante todo, Keynes hubiera considerado que el problema más acuciante que enfrenta la Argentina es el del desempleo y el subempleo, ya que sumados, éstos se acercan al 35% de la población económicamente activa. Esta cifra es mayor que el desempleo que sufrieron Inglaterra y Estados Unidos en el decenio de los años 30. La respuesta al desempleo por parte de la política económica Argentina desde hace más de un año está constituida por los planes Trabajar y Jefas y Jefes. Estos planes permiten salvar una situación transitoria, pero tienen un profundo contenido de clientelismo político y de humillación a la gente que, en realidad, quiere trabajar en serio.
No en vano el libro más importante de Keynes se denominó Teoría general del empleo, el interés y el dinero: Keynes creía que el problema del desempleo podía resolverse con política monetaria. La pregunta entonces es: ¿qué hubiera aconsejado en la Argentina de hoy para resolverlo? Sin duda, el otorgamiento de redescuentos a bajas tasas de interés por parte del Banco Central con el fin de facilitar el financiamiento a largo plazo para la venta de nuevas casas, nuevos departamentos y nuevos automóviles. La consiguiente reactivación del sector de la construcción y del sector automotriz hubiese tenido un efecto multiplicador muy importante sobre el resto de la economía y en un año, el desempleo se hubiera reducido sustancialmente. Keynes habría aconsejado una fuerte expansión monetaria y crediticia para estimular el aumento de la producción.

Bibliografía


 Diarios: La Nación.
 Diccionarios: Diccionario Enciclopédico Grijalbo;
Diccionario escolar Estrada (utilizado para buscar expresiones desconocidas).
 Enciclopedias: Enciclopedia Metódica Larousse 2000.
 Fuentes de Internet especializadas en economía Keynesiana, John M. Keynes, economía internacional, crisis de 1929, y repercusión del Keynesianismo en Argentina, entre otras.

4 Comments:

Blogger ANY said...

Me parece muy interesante el hecho de que entre todos hayamos podido construir este blog. En este año me gusto mucho trabajar junto con la prof.Silvana Di Benedetto, la cual se merece mis respetos por enseñarnos algo tan necesario para el ser humano, como la economía. Soy una de las autoras del trabajo de Keynesianismo, por un error de tipeo no aparecen nuestros nombres pero quiero contarles que Keynes como tantos otros economistas dejaron algo de si en cada uno de nosostros. Dejo mis buenos deseos a aquellos que puedan utilizar nuestra información. Egresada Cristo Rey - 2006. Los saludo con gran cariño y agradecimiento!

8:15 AM  
Blogger Piru y Gi said...

Somos las co-autoras del trabajo sobre Keynesianismo. Por un error de tipeo no figuran nuestros nombres en este blog.
Nos parecio importante saber los pensamientos que en su epoca eran relevantes (Keynes), y que en estos tiempos deberian mejorarse para poder ser aplicadas. Esperamos que les sea util para sus investigaciones o trabajos a futuros.Desde ya estamos muy agradesidas por visitar nuestro blog.

8:15 AM  
Blogger Piru y Gi said...

Somos egresadas 2006.Cristo Rey!!!

8:18 AM  
Blogger MARYPEZICA said...

Keymes decía que las economías no necesariamente se autoestabilizaban y que los altos niveles de desempleo, podían persistir por largo tiempo, como en la gran depresión, cuando "el espíritu animal de los empresarios decaía, estaba a favor de ablandar la política monetaria. Si en circunstancias excepcionales, eso no funcionaba, su idea era que había que aumentar el gasto público para impulsar la demanda.

10:25 AM  

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